Una planta de procesado de pistachos de Las Mesas (Cuenca) funciona con energía íntegramente renovable

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Se trata de una instalación fotovoltaica aislada con 78,56 kWp de potencia declarada y 108 kWh de almacenamiento

El proyecto, ejecutado por Anbelo Solar con los principales equipos FV a cargo de Suministros Orduña, vincula el aprovechamiento del recurso solar con una actividad agroindustrial que necesita electricidad para conservar la materia prima y transformarla en diferentes productos.

La primera fase entró en funcionamiento a finales de 2024 con una potencia nominal de 30 kW y una capacidad de acumulación de 61,6 kWh, mientras que la ampliación acometida en junio de 2026 elevó esas magnitudes hasta los 60 kW y los 108 kWh, respectivamente.

Según la información facilitada sobre el proyecto, la decisión de ampliar respondió tanto a la satisfacción del cliente con el funcionamiento de la instalación inicial como a la incorporación de nuevos procesados de pistacho, que incrementaron las necesidades energéticas de la fábrica.

El desafío consistía en abastecer de forma autónoma una actividad con consumos diversos, entre los que figuran cámaras frigoríficas, maquinaria para elaborar cremas de pistacho, una tostadora y sistemas de tratamiento de aguas mediante ósmosis.

La refrigeración ocupa un lugar relevante, porque la conservación del producto exige disponer de suministro más allá de la coincidencia entre las horas de trabajo de la planta y los momentos de generación fotovoltaica.

Para atender esas necesidades, la instalación combina módulos de Canadian Solar con cuatro inversores SMA Sunny Tripower de 15 kW, mientras que seis inversores Victron Quattro de 10.000 VA intervienen en la gestión del sistema aislado.

El almacenamiento se articula mediante siete baterías BYD Battery-Box Premium 15.4, que permiten reservar parte de la electricidad generada para su utilización posterior en los distintos procesos industriales y aportan flexibilidad al abastecimiento de la planta.

La solución utiliza una configuración denominada acoplamiento en corriente alterna, o AC coupling, que integra la producción fotovoltaica con las baterías y la gestión energética para adaptar el suministro a las demandas de los equipos.

La experiencia del cliente destaca el comportamiento de esta configuración ante cargas industriales diferentes, especialmente en los sistemas de frío, el tratamiento de aguas osmotizadas y el resto de la maquinaria empleada en el procesado del pistacho.

Según los responsables del proyecto, el resultado es una fábrica abastecida exclusivamente con energía renovable, aunque la información aportada no detalla la producción eléctrica anual, el consumo de la actividad ni las horas de autonomía disponibles.

La elección de Cuenca para este proyecto no es casual. Castilla-La Mancha concentra alrededor del 75% de la producción española de pistacho, y la región ha pasado de unas 4.000 hectáreas cultivadas en 2012 a cerca de 70.000 en la actualidad. España aspira a convertirse en el gran proveedor de pistacho de Europa, compitiendo con Irán y California. Y para eso, necesita infraestructura de procesado. Plantas como la de Las Mesas son las que permiten que el pistacho cultivado en la región se transforme aquí, en lugar de exportarse en bruto.

El pistacho es un cultivo que ha crecido de forma espectacular en los últimos años. Se le llama «el nuevo oro verde» porque es rentable, resistente a la sequía y se adapta bien a las condiciones de la meseta . Pero también requiere inversión: los árboles tardan años en dar fruto, y el procesado posterior es intensivo en energía. La refrigeración, el tostado y la elaboración de cremas son procesos que consumen mucha electricidad. En un entorno rural, donde la red eléctrica puede ser débil o cara de conectar, tener una instalación autónoma como esta es una ventaja competitiva real.

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